miércoles, 1 de abril de 2009

Trapería 30




Hoy he comido en un pequeño templo que la cocina de autor tiene en Murcia. Se llama Trapería 30 y lleva la firma del filólogo de los fogones Antonio Gras (foto 3). Alrededor de una de sus mesas nos reunimos un grupo de periodistas y amigos.
El menú estaba inspirado en los sabores de Murcia. Lo que más me gustó fue un entrante muy divertido: carpaccio de mojama con helado de tomate y trufita de sobrasada. Iba sobre un trozo de piedra que a mí me pareció romántico (foto 1). Y también me encandiló uno de los dos postres que había en la carta: una joya: tocino del cielo con helado de fresas y paparajote de menta.
Luego probé algo que mi paladar no entendió: un concepto de zarangollo de mango, calabacín y berberechos. Llevaba además, cebolla, espuma de huevos y agua de berberechos, "para darle sabor a mar". Y se lo daba. Doy fe.
Seguimos con un plato muy provocativo: Coca de caballa con germinados de cebolla y brócoli y gelatina de azahar. Estaba delicioso. Llevaba cabello de ángel y como su nombre lo indica (coca) era una especie de raya sobre un plato.
Después de un arroz y pulpo llegó lo que más me sorprendió: probar un jarrete de buey kobe (foto2) con patata enmascarada en habas. El buey kobe es japonés y me ha contado Javier Adán que hay sitios en Japón en los que se vende a 700 euros el kilo de chuletón. A ese tipo de buey le dan masajes para relajar sus músculos; cerveza y granos a diario. Os prometo que es la carne más deliciosa que he probado. Para hacerla, Antonio Gras la sometió a una cocción a 78 grados durante 38 horas. ¿Me pregunto quién vigiló la olla tanto rato?
Para acompañar esta comida, en la mesa había vino blanco (Castaño Macabeo Chardonnay 2007. D.O. Yecla) y un tinto (Casa de la Ermita, crianza 2004. D.O. Jumilla).

No hay comentarios: