domingo, 31 de mayo de 2009

¿Quién eres?


Se miró al espejo y no reconoció lo que veían sus ojos. La imagen estaba vacía. Se sentía como un jarrón antiguo y sin flores en un museo. Volvió a mirarse y pensó en aquel ensayo de Lezama Lima que nunca llegó a leer, pero cuyo título guardó en su memoria para cuando tuviera tiempo: "Imagen y posibilidad". ¿Quién está ahí dentro?, se preguntó. No encontró respuesta. No había nadie. Era como una ciudad deshabitada y sin nombre. Cada milímetro suyo había muerto, sin hacer ruido, sin protocolos fúnebres. Ahí estaba, a punto de cumplir un año más, con la amargura empotrada en la cara. ¿Quién eres? Nadie, mi sargento. ¿Qué haces? Nada, mi sargento. ¿Por qué no te mueres? Porque no hay guerra, mi sargento. ¿Para qué vives? Por vivir, mi sargento. ¿Eres feliz? Casi siempre, mi sargento. ¿Sabes cuál es la diferencia entre la vida y la muerte? Una bala, mi sargento. ¿Sufres? Mucho, mi sargento. ¿Por qué? Por usted, mi sargento.

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