martes, 7 de julio de 2009

La mujer del peto de polipiel

He estado en el concierto de argelino Khaled, que inauguró el sábado La Mar de Músicas de Cartagena, y en el de Pablo Milanés, el domingo. El primero no consiguió vender todas las entradas y el segundo estaba a reventar, pero de gente bastante mayorcita. Se ve que los pijipis que solían ir otros años, esta vez, se lo han pensado mejor antes de pagar 25 euros por una entrada. Por cierto, Khaled tuvo la deferencia de no regalar bises. Cuando terminó de cantar Aisha, aceleró por los pasillos del escenario, se metió para adentro y adiós muy buenas. Pablo Milanés estuvo genial y generoso. Es lo que tenemos los cubanos. Por cierto, Khaled se envolvió en una bandera multicolor mientras cantaba sus ritmos raï. Yo creí que era un guiño gay, porque su actuación coincidió con el desfile del Orgullo en Madrid, pero luego me corrigió una amiga: que no, nena, que es la bandera de Argel. Una siempre, tan moderna...




El miércoles pasado estuve en el Patio de Armas del Cuartel de Artillería de Cartagena, en el concierto de Rokia Traore, una chica de Mali que ya estuvo en Cartagena hace unos años. Dicen los críticos que se parece a Tracy Chapman. Su último disco, Equilibrio, está considerado como uno de los mejores de 2008. Yo no le noté parecido con La Chapman, pero esta mujer, menuda y fibrosa tiene una voz intensa. ¡Qué gustazo oírla y verla moverse como una gacela por el escenario! Grande.



Acabo de llegar del concierto de Marianne Faithfull, también en el Cuartel de Artillería. Nada más verla embutida en un peto negro de polipiel, me dio pena y pensé, esta señora no ha sabido envejecer con dignidad. Pero bastó con escuchar una sola de sus canciones para quedarme prendada de esa imagen de niña mala encerrada en un cuerpo de carnes rendidas. Basta con verla mirar de frente, sostenerle la mirada a un público soso, que no la conocía, para entender con qué cautivó a Mick Jagger. Su coquetería guarda la elegancia de las mujeres que lo han tenido todo, lo han disfrutado todo y ahora saben que toca otra cosa, pero no se resignan. Pese al alcohol y a los tranquimazines que llevaba en el cuerpo, su Sing me Back Home, con la que terminó el concierto, la tengo clavada en la cabeza: "Sing me Back Home, before I died".

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