lunes, 13 de julio de 2009

This is a really happy song... y yo voy y me lo creo

Anoche estuve en el concierto de Madeleine Peyroux (Atenas, 1973) en el Cuartel de Artillería de Cartagena. Me habían hablado muy bien de ella, que si su voz se parecía a la de Billie Holliday... pero me decepcionó. A mitad de actuación ya tenía la impresión de que esa mujer estaba repitiendo canciones. No me fui por si cantaba una nueva y porque con cuatro cervezas en venas, la tristeza es menos triste. Fue entonces cuando la Peyroux dijo: "This is a really happy song" y cantó un pedazo de bodrio lastimero que me dije: Tanita, apaga y vámonos. Como una noche sin anécdotas no es una noche, la Peyroux rompió anoche una cuerda de su guitarra y se mosqueó. Se quitó un bombín que llevaba y lo clavó en el pie de un micrófono. Por lo demás, nada reseñable: no me gustó. No tiene ángel. Le falla el duende. O quizás fue que yo estaba retorcida anoche porque llegué temprano a Cartagena con la intención de cenar antes del concierto y todos los bares de la ciudad estaban cerrados. Cartagena es así de hospitalaria.

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