domingo, 6 de septiembre de 2009

El yo hegemónico

Aquí os dejo una reflexión que he leído y discutido con una amiga. Pertenece a la novela Sostiene Pereira, de Tabucci.
"Lo que llamamos la norma, o nuestro ser, o la normalidad, es sólo un resultado, no una premisa, y depende del control de un yo hegemónico que se ha impuesto en la confederación de nuestras almas; en el caso de que surja otro yo, más fuerte y más potente, este yo destrona al yo hegemónico y ocupa su lugar, pasando a dirigir la cohorte de almas, mejor dicho, la confederación, y su predominio se mantiene hasta que es destronado a su vez por otro yo hegemónico, sea por un ataque directo, sea por una paciente erosión".
Mi amiga cree que la madurez neutraliza las sucesiones del yo hegemónico. Yo creo que esas sucesiones, cuando dejan de darse, representan un freno de la evolución y que si se dan continuamente son síntoma de trastorno de la personalidad.
El viernes pasado estuve en una clase de coaching. La coach nos explicaba que la personalidad de los seres humanos se representa con huevo frito. La yema es el temperamento, marcado por los genes y no se puede modificar. El resto, la clara, son los comportamientos que sí se pueden cambiar, si se es conscientemente incompetente. O sea, sólo cuando uno se da cuenta de que tiene un problema y quiere solucionarlo. Lo ideal es que ese comportamiento se modifique y nos convirtamos en personas inconscientemente competentes: las cosas las hacemos bien porque salen directamente bien, sin tener que hacer un esfuerzo.
Sostiene Pereira es una novela para periodistas. En todo caso, lo del yo hegemónico, es sólo una anécdota en esta historia corta sobre la dignidad, el valor, el amor, la política y la prensa.

2 comentarios:

Pedro dijo...

Un homenaje anticipado. Muy bien traído y comentado pero no hagas coaching, que es una coachinada. Y las claras compactas, bien hechas pero sin quemar ;-)

tcosta dijo...

El mayor halago para uun periodista es saber que lo leen. Gracias, Pedro.