domingo, 6 de septiembre de 2009

Los amantes de silicona

Acabo de leer la novela Los amantes de silicona, de mi amigo Javier Tomeo. Habla sobre el sexo después de muchos años de matrimonio ("El amor es un cocodrilo en el río del deseo); del fin y el principio del amor ("El amor es un viento que pasa y huye), del tedio de la convivencia y de la infinita capacidad que tienen los tontos para ser felices.
Cuando aún no había entregado esta novela a la editorial Anagrama, Tomeo pasó por Murcia a presentar su libro La noche del lobo. Yo no lo conocía (ni a él ni al libro) más que de oídas. Por esas casualidades de la vida, me llamaron de la Fnac para que lo presentara. Me leí la novela, me encantó y seguí leyendo cosas suyas, La patria de las hormigas.... También entrevistas y la leyenda urbana de que es un misógino. He tenido la oportunidad de compartir horas de charla y cena con él y es un caballero en toda regla. Con sus 60 años, alguno más arriba a o abajo jejeje, es capaz de encandilar a una mujer sin que una sienta que padece gerontofilia.
De La noche del lobo, el dramaturgo cubano, residente temporal en Murcia, Amado del Pino, ha hecho una versión teatral que en su día enviamos a Tomeo y que sería interesante que alguna compañía se decidiera a montar. Amadito ahora está estrenando una obra en La Habana, premiada con el Arniches de teatro.
Recuerdo que un día estaba durmiendo la siesta y sonó mi teléfono. Uff, qué mala leche me entra cuando alguien me despierta a las cinco de la tarde. Era Tomeo y sin apenas mediar palabras me dijo, espera, que te tengo una sorpresa. Del otro lado saltó una voz: "Hola cubanita" y a partir de ahí se pone a hablar en cubano. Era Gabino Diego, que es íntimo de Tomeo, y a quien Tomeo le había hablado de su amiga cubana. Gabino es hijo de cubanos. Sus padres eran dueños de los grandes almacenes de La Habana (ahora en ruinas) El Encanto o Fin de siglo, no me acuerdo bien cuál de los dos. ¡Menuda sorpresa me llevé!
Esta tarde llamaré a Tomeo para contarle que al fin he leído su novela cachonda, Los amantes de silicona, en la que unos muñecos hinchables se lían a espaldas de sus dueños, un matrimonio de mediana edad que lo único que tiene en común es una paella congelada que comparte cada domingo sin decirse ni mu. Luego os cuento.

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