martes, 19 de enero de 2010

La cinta blanca

La cinta blanca (Das Weisse Band), la última de Michael Haneke, es de esas películas que cuando encienden las luces, te deja con cara de "cojone, me han estafao". Pero no te olvidas de ella, porque el director te deja que te inventes el final. El de este filme es un final a la carta. Filmada en blanco y negro, La cinta blanca cuenta la vida de una pequeña comunidad en un pueblo apartado de Austria, en el que nunca pasa nada, hasta que empieza a pasar. Accidentes, abusos, vejaciones, amoríos, traiciones... Es dura, sobre todo porque nos describe la educación que recibieron los niños que luego se convirtieron en nazis. Hay un diálogo entre un médico y su comadrona, que debería incluirse en una antología de las ofensas y los agravios. Aún así, es grande, la escena, y la película, que el domingo pasado se llevó el Globo de Oro y que ya tiene la Palma de Oro de Cannes. Le falta el Oscar, pero viviremos para contarlo.

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