lunes, 22 de marzo de 2010

La magnitud de la tragedia

Acabo de leer dos libros que recomiendo bajo advertencia. El primero es El museo de la inocencia, de Orhan Pamuk, el Nobel turco que ha denunciado el genocio de kurdos y armenios y que defiende la entrada de Turquía en la UE. Tiene más de 600 páginas, de las que las 200 primeras son deliciosas. Luego vienen otras 200 donde la historia, para alguien que no ha puesto un pie en Estambul, parece no avanzar y un final para cortarse las venas y, encima, previsible. El libro cuenta la historia de un joven turco, hijo de las familias más ricas de Estambul, que se enamora locamente de una pariente lejana y pobre, pese a que él está prometido con una chica bien. Recuerdo que este libro lo recomendó la revista Mujer de Hoy para regalar en San Valentín. Se ve que quien recomendó el libro, no lo había leído. La otra novela que acabo de leer es más cachonda. Se llama La magnitud de la tragedia y es de Quim Monzó. Cuenta la historia del trompetista de la orquesta de un teatro que un día consigue salir con la vedette y al llegar a la cama, tiene un gatillazo. Se mira al espejo del baño y se atreve a proponer un pacto con el diablo. Luego se pasa la novela entera con una erección de caballos. Esta se puede leer, es divertida, pero a ratos, da la impresión de que el autor improvisa sobre la marcha y estira y estira, hasta cansar un poco. Tiene unas 200 páginas.

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