lunes, 20 de junio de 2011

'Los gritos del silencio'

La semana pasada me escribió un lector del periódico para el que trabajo. No le gustó un artículo que no escribí. Me explico. Tras los terremotos de Lorca, me encargaron una serie de reportajes sobre los nueve fallecidos en los seísmos. A mí esas cosas no me gustan. Me parecen casposas. Pero siempre he pensado que escribir sobre cosas interesantes es fácil. Lo difícil es hacer de una hormiga, un elefante. Así que me puse manos a la obra. Fueron 9 reportajes. Uno me quedó precioso. Y no lo digo porque sea mío. Cuando lo releo, me suena ajeno. Los demás, prescindibles, pero honrados. Esos nueve reportajes se publicaron en Murcia en los 15 días siguientes a la tragedia. Al cumplirse un mes, encargaron a una redactora de Madrid que resumiera los nueve reportajes en una media página. Ella lo hizo lo mejor que pudo. No me consultó el resultado, ni yo me preocupé por mirarlo. Tras las críticas del lector,no me digné a revisarlo por temor a que llevara razón. Me llamaba melodramática, oportunista, amarillista. Un día después me llegó otra carta de otro lector agradeciéndome el artículo, que vuelvo a repetir, no comprimí yo. Presa de mi ego, busqué el artículo y lo leí. No debí hacerlo. Con dolor en mi alma, y sin que sirva de precedente, tengo que darle la razón la primer lector. El resumen era deprimente. La persona que lo hizo metió en un párrafo, lo que más destacaba de cada artículo: cómo murió. Incluso aportó frases terroríficas: "Soñaba entre escombros" y se inventó las circunstancias de la muerte de uno de mis fallecidos. Pero no escribo esto para echarle toda la culpa. También descubrí frases almibaradas que llevan mi sello. En fin, siento mucho que me haya dejado llevar por la tristeza. Después de eso, creo que no soy la misma. Llevo un mes postrada, sin esperanzas porque el terremoto de Lorca me ha dejado un mensaje claro: la vida se puede acabar cualquier día. ¿Tiene sentido esforzarse? Presa de este desánimo me he empachado este finde a películas basadas en periodistas y hechos reales. He visto "Los gritos del silencio", de Roland Joffé (1984), "El año que vivimos peligrosamente", de Peter Weir (1982), "Historia de un crimen", de Douglas Mcgrath (2006), "El americano impasible", de Phillip Noyce (2002). Menudo subidón. Pero cometí la imprudencia de irme a la cama viendo La Mosquitera, de Lluís Miñarro. No está mal (Emma Suárez, Eduard Fernández, Geraldine Chaplin...) pero no es lo que necesito ahora. Volveré a empacharme esta noche de cine de periodismo. Me quedan en la mesilla "Fuego sobre Bagdad", "El cuarto ángel" y "Yo creo en ti". Si alguien sabe de algo que me devuelva la ilusión por lo único que me importa en este mundo: el periodismo... estaré en deuda durante mucho tiempo.

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