lunes, 13 de febrero de 2012

Medio mundo estudiando inglés y los cubanos aprendiendo ruso

Hace un par de años, mi hermana, arrepentida por no haber terminado sus estudios de Medicina en Cuba, me comentaba llorando que con lo poco que sabía de ruso e italiano, y viviendo en la costa de Alicante, sólo podía trabajar de intermediaria de la mafia. Me hizo gracia. Mientras medio mundo estudiaba inglés, en Cuba nos enseñaban ruso en la secundaria y el instituto.
Tuve la suerte de estudiar en el Instituto Preuniversitario de Ciencias Exactas Vladimir Ilich Lenin, y ahí dábamos ruso e inglés. Las clases de ruso las daban profesores nativos, que nos enseñaban consignas como la que teníamos que repetir cuando ellos entraban a clase. Una alumna se paraba al frente y decía algo que no recuerdo y todos teníamos que contestar: "учиться, учиться, учиться". O sea: "estudiar, estudiar, estudiar". Y sí que estudiábamos.
Estábamos internos, de lunes a viernes en la beca (el instituto) y teníamos seis turnos de clase por la mañana, seis por la tarde y dos horas de "autoestudio" todas las noches, excepto los jueves. Aunque para mí nunca hubo jueves libre. Yo también estudiaba el día de fiesta. Era tan fea, que ni me molestaba en bajar a bailar a la plaza de una de las seis unidades que tenía la escuela(cada una con unos 400 alumnos). A las 22.00 horas, a la cama, a dormir, hasta el otro día, que nos daban el "¡De pie! a las 6.00 horas.
También recuerdo, que mi padre, que había estudiado en la URSS, me enseñaba ruso en casa. Es una pena que no me acuerde de casi de nada: algún verbo suelto "работать" (trabajar), "говорить" (hablar) y "бороться" (luchar) y un par de poemas que no sé cómo se escriben pero que recuerdo de memoria, porque los aprendí así: de memoria.
Me gustaría que fueran poemas de Maiakovski, pero no, eran frases inocentes en ruso, que en español sonaban a guarradas.
Hoy he leído que Fidel Castro anima a estudiar inglés y lamenta que en Cuba hayamos perdido el tiempo con el ruso.
A mí de esa época, ese es el error que menos me duele. En octubre pasado, iba a entrar en el metro de Barcelona con una amiga y ella metió mal su billete. El metro se nos iba y un chico ruso y su novia nos ayudaron, les di las gracias en ruso: "Спасибо" y entre mis cuatro palabras rusas, las cuatro suyas en español y los dibujitos de la guía turística, les pude indicar cuál era la parada de la Sagrada Familia.
El error que más me duele de esa época es la cultura del estudio individual. El verano pasado estuve en Berlín echándole horas a mi alemán y en clases, en la Sprachenatelier, lo pasaba fatal porque había que hacer todos los ejercicios en equipo. No es que siempre me tocara el peor, es que nunca me fiaba del que me tocaba. Desconfiaba de todo lo que decían mis compañeros. Al final terminé disfrutando, pero lo mío me costó.

2 comentarios:

Pedro dijo...

Lo del "autoestudio" me ha dejado pasmao :-)

tcosta dijo...

Jajajaja, Así es como le llamaban. En esas dos horas nos encerraban en las aulas y un profesor se paseaba por los paisllos para controlar que estábamos haciendo los deberes.