sábado, 26 de mayo de 2012

El clan de los coreanos

Ayer me encontré, en el Rendibú -un sarao que organiza cada año La Verdad de Murcia para entregar premios de arte,y literatura y, de paso, reunir a los modernos de la ciudad- a Joaquín Cánovas, exdirector de  la Filmoteca regional, cuya destitución fue aireada en el periódico El Mundo (el consejero de Cultura de Murcia se lo quitó de enmedio y ahora el hermano del consejero lleva las riendas de la filmoteca). Joaquín y yo llevábamos tiempo sin hablarnos. Me explico, él no me hablaba desde que le pregunté que por qué la Filmoteca no estaba adaptada a sillas de ruedas. Él me dijo la verdad y yo publiqué en El Faro (año 2003 o 2004) lo que me contó. Eso, pese a que éramos buenos amigos, de los que, incluso, comparten copas y fiestas y amistades. No calibré el daño que le hacía a cambio de un titular. Aprendí la lección y ahora separo muy bien una cosa de la otra, pero él tenía todo el derecho a desoír mis disculpas. Ayer, sin mediar palabras, cuando me vio en el Rendibú, me saludó con alegría. La misma que sentí al saberme perdonada. Me contó que está enfermo... y lo hizo con una naturalidad que me contrarió. Yo le vi con las mismas fuerzas que le llevaron a programar en Murcia una semana entera de Won Kar Wai cuando nadie en España veía cine asiático. Joaquín es mucho Joaquín. Es una enciclopedia (de cine) andante e íntimo, intimísimo de Margarita Lozano. Una cena con Joaquín es el mejor repaso que se le pueda hacer al cine español. Supongo que sufrirá al ver que la Filmoteca que él ayudó a nacer ahora programa a Wooddy Allen, que no está mal, pero está muy visto. Y una filmoteca debería descubrirnos lo que no nos descubren las salas comerciales, pero es lo que toca, mientras la familia de Kim Il Sung controle la cultura de Murcia. Si Interviú tituló aquel glorioso reportaje: Nepotismo en Murcia, yo titularía una segunda parte, plagiando a mi amigo Juan Redondo, El clan de los coreanos. No sé cómo lo hacen, pero como haya que rescatar a la Comunidad de Murcia, nos encontraremos a los coreanos en Cáritas, porque todos chupan de la misma teta.

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